Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

martes, 27 de marzo de 2012

Capítulo 17. Casualidades familiares.

Capítulo 17.
(Narra Carlos).
Vi que Álex titubeaba después de que Lydia se marchase, supuse que no quería darme la sudadera sucia, pero al final optó por venir a traérmela.
[…]
—¡Hey, Carlitos! —Oí que gritó, llamando a la puerta.
—Pasa, está abierta.—Dije, intentando que no se me notase cierta amargura en la voz. Lydia y tú no sois nada, Carlos. No puedes estar celoso. Cálmate. Me reprochaba a mí mismo.

—¿Qué hay tío? Hacía tiempo que no nos veíamos, toma, tu sudadera. Y perdona que esté tan sucia, es que se me ha caído por el camino. Si quieres te la lavo, pero era para que vieses que no se me olvidaba devolvértela.—Confesó, con el tono de lo más amistoso.
—Gracias, pero no hace falta que la laves. Por cierto, Álex… ¿Quién era la chica pelirroja?—Intenté decirlo con un tono picarón, para que no sospechase y que me contase qué tramaba.
—¡Cómo te fijas, macho! No sé, nos hemos cruzado, ¿por?—Me molestó que se hiciese el inocente.
—No sé, parecía que estabais tonteando, ¿no? —Me reí un poco, para aliviar la tensión que podría ocasionar mi comentario.
Me miró extrañado.
—¿Qué dices tío? Si tengo novia.—No supe con certeza si lo que sentí en ese momento fue perplejidad, alivio, o despreocupación total. Quizás todo a la vez.

(Narra Lydia)
Al llegar a casa, encima de la repisa de la entrada, había una nota.
Cariño, tu padre y yo nos quedaremos doblando turno esta noche porque mañana nos vamos todos a casa de la abuela para celebrar la navidad, un beso.
Te queremos,
Mamá y papá.
Suspiré… mi madre, María Jesús Ocaso Domínguez, y mi padre, Juan Robles Hernández, una importante cirujana y un camarero medio respectivamente, estaban la mayor parte del tiempo en sus trabajos. Casi nunca los veía, sólo en fechas tan señaladas como esta.
Por lo que en parte me alegré, la casa de mi abuela no estaba muy lejos, sólo a unos cuantos kilómetros en un pueblito de al lado, por lo que no tendría problemas para ir al colegio estos días que quedaban, además, así tendría tiempo para comprar algunos regalos con los ahorros que tenía.
No era tan tarde como para ir a dormir ya, pero tenía un sueño horrible, por lo que decidí acostarme pronto.


[…]
Al día siguiente me levanté, pensando que tendría que llamar a Ariadna para decirle que no podríamos quedar porque me tenía que ir a casa de mi abuela (cosa que en realidad era un poco excusa, ya que si quisiese, podría quedar perfectamente), pero después de lo que había pasado con Carlos, era mejor no forzar las cosas.
También vi que al ser viernes, era el último día que Martín faltaría a clases, al lunes siguiente ya le levantarían la expulsión.
Traté de esquivar a Carlos todo lo posible (dentro de lo que cabía, pues nos sentábamos al lado), pero su tono amigable y socarrón, no ayudaron demasiado.
Intentó hablar conmigo a solas más de una vez, pero lo impedí a toda costa. Primero que no dejé de hablar con Andrés en todo el tiempo, para que no pudiese hablar con él, y después, no dejé en paz al profesor, acosándolo a dudas estúpidas. Y en el recreo hui a los baños de chicas con Lucía, la chica que se sentaba delante de Martín.
Al final, creí que había asumido que no iba a hablar de lo ocurrido, que lo dejase pasar.
A la salida nos reunimos los tres (Ariadna, Carlos y yo) para avisarles de que no podría ir esa tarde.
—Chicos, hoy me marcho a casa de mi abuela, por lo que no podré quedar. —Me excusé.
—Oh, de acuerdo, no importa…—Murmuró Carlos, casi hipnotizado mirando cómo Ariadna echaba su larga cabellera rubia hacia atrás, muy a lo anuncio televisivo.—Eh… oye Ariadna… entonces… ¿Qué hacemos? ¿Vamos tú y yo solos?—Desde luego, los ojitos le hacían chiribitas. Me dolió un poco que ni se apenase por saber que yo no iría.
—No, tú y yo no tenemos tanta confianza.—Soltó a bocajarro, sin miramientos.
Vi de reojo cómo se oscurecía la mirada de Carlos, entristeciéndose, pero en el fondo me alegraba de saber que no irían juntos ni solos. Que no quedarían.
Al llegar a mi casa, mis padres ya tenían las maletas preparadas, listos para irnos con la abuela Reme.
Los saludé con dos besos a cada uno, haciendo las preguntas típicas ¿Qué tal el día? ¿Cómo estáis?.
Tras un rato ayudando a montar el equipaje, nos subimos al coche, dejando atrás nuestra casa para dirigirnos al pueblecito donde actualmente residían mis abuelos, Remedios y Antonio.
—Papá, ¿Quién me llevará al instituto estos días?—Pregunté.
—Tu madre o yo, cariño. Igualmente, sólo te quedan uno o dos días más, ¿no?
—Sí, el miércoles nos dan las notas. Y he aprobado todo. —Sonreí, satisfecha.
—Pues espero que papá Noel y los reyes sean buenos contigo.—Contestó, guiñándome un ojo.
Me reí.
La conversación fue amena, hasta que pasados los primeros diez minutos, me dormí.
[…]
Veinte minutos más tarde, me levantó el sonido de una puerta abriéndose, desencajándose. Y el viento que entraba a través de ella.


Habíamos llegado.
Salí corriendo a saludar a mis primas, Cristina, Marta, Fátima y Elena, todas ellas me esperaban en el recibidor de la casa, contentas de volver a verme, como yo a ellas.
Mis abuelos también salieron a recibirnos, y a ayudar a bajar las maletas del coche, que eran pocas porque ya teníamos algo de ropa allí.
Cristina era la mayor, recién había cumplido veintidós años y estaba cursando cuarto de medicina, por lo que muy pocas veces se dejaba ver el pelo. Sólo parecía tener tiempo para su novio. Cristina era una chica joven y esbelta, de largo cabello largo y negro, con unos ojos verdes muy bonitos, su cara, aunque algo redondita, era bastante mona pues (al igual que el resto de mis primas), tenía medidas proporcionadas.
Marta, dos años menos que Cristina, era estudiante de segundo de ingeniería de software. Era bastante más fiestera que su hermana mayor. Su pelo corto y de aspecto futurista rubio platino, contrastaban a la perfección con sus ojos totalmente verdes.
Fátima, de diecisiete años, era la que más se acercaba a mi edad. Era rubia de ojos verdes, al contrario que Elena, la más pequeña, de doce cortos años. Morena de ojos castaños.
Desde luego la genética les había bendecido bastante a todas.
Nos fuimos todos a sentar en el salón, y nos quedamos en familia hasta que Cristina dijo que debía irse a estudiar, cosa que Elena aprovechó para decir que ella también tenía que irse porque había quedado con sus amigas.
Fátima se quedó conmigo mientras su hermana Marta se iba a ayudar a mi tía con la colada. Poco a poco, todos fuimos dispersándonos a nuestra bola, por decirlo de alguna manera.
—Lydia, hace tanto que no nos vemos, vámonos a dar una vuelta y te voy poniendo al día.—Me animó mi prima.
Salimos a pasear por el pueblo, las calles estaban vacías ya que hacía un frío que pelaba.
—¡Ay, Lydia! No puedo ocultarlo más… ¡Tengo novio!—Casi me gritó ilusionada. Fátima nunca había tenido nada serio, por lo que me extrañó verla así.
—¿Y quién es? ¿Cómo es? ¿Cuánto tiempo lleváis?—Me alegré por ella, pero sólo pude mostrar una leve sonrisa.
—Ay prima, es tan guapo… hace dos meses que empezamos…nos va genial. —Casi me chilló.
Estaba algo cansada para demostrar toda la efusividad que a ella le hubiese gustado, por lo que simplemente asentí.
—¿Y tú, Lydia? ¿Tienes novio ya?—A Fátima siempre le había molestado no ser el centro de atención.
—No.—Contesté con sequedad.
Fátima, molesta, se fue con sus amigas en el segundo cruce de esquinas. Por lo visto, le había molestado que no me alegrase tanto como debería por ella. Lo sentía, pero no estaba muy de humor.
Me metí en un centro comercial para pasar la tarde, mirando cosas para mis padres y tíos.
Decidí comprarle una caja de puros a mi abuelo y un collar a mi abuela, aunque fuese sólo un obsequio, un detalle. Hacía tiempo que no tenía ningún detalle material con ellos, además, llevaba dinero encima.

6 comentarios:

Cristy dijo...

¡¡Como todos los capítulos (y sé que me repito mucho) genial!! Cada vez te superas más, escribes mejor y la historia igual. Me gusta muchísimo la sequedad de Ariadna cuando le dice a Carlos que no tienen tanta confianza como para quedar solos, ¡¡me encanta lo dura que es con él!! ¡Que sufra! En fin, que escribes genial y que me encanta tu historia. :)

CuatroTequieros dijo...

¡No, tranquila, no te repites! :D

Muchísimas gracias, eso es lo que intento ^^
Jajaja, sí, es que Ariadna es así xD
Pobrecito, que sufra Carlos.. ¿Por qué? xD
¡Gracias, de veras! :D

Cristy dijo...

No sé, es que Carlos no me cae muy bien, como es con Ariadna y a la vez con Lydia, ¡venga ya! ¿Cómo te puede gustar una y besarte con otra! Pues todo lleva sus consecuencias, supongo que en este caso es que sufra. Jajajaja, (qué mala soy) ;)

Anónimo dijo...

mee encantaaa!
siguiente capitulo ya porfavor hahaha.estee capitulo me a encantado principalmente por lo bien qe expresas los sentimientos de cada personaje.
tambien me encanta lo largo que ha sido este capitulo:)
sooy tuu fan numero uno haha

Anónimo dijo...

xaxi xaxi! meencanta aunk preferiria q ariadna si saliera con carlos :) sige escribiendoo q sete da muuy bieen

CuatroTequieros dijo...

Cristy: Yo creo que Carlos hace lo que puede, después de todo, le gusta una, pero a la otra la ama :D
Jajaja, no, no eres mala, es que tienes un alma justiciera xD

Anónimo1: Gracias, me alegro de que te guste :$ Pues ya está el siguiente capi ^^
Oh vaya, me alegra que te guste mi forma de expresar los sentimientos, intento mejorar en ese aspecto :D

Gracias :D

Anónimo2: Gracias :D Todo se verá ^^