Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

lunes, 2 de abril de 2012

Capítulo 18. El amor te ciega.

Capítulo 18.
Fui a la sección de caballeros, tenía que encontrarle algo a mi padre si no quería regalarle otra triste corbata como el año pasado, a juego con sus gemelos.
Miré algunos relojes bastante caros hasta que me cansé y me fui un rato a los recreativos del centro comercial. Me metí la mano en el bolsillo derecho del pantalón para saber de cuánto dinero disponía, llevaba algunos billetes de diez y otros tantos de veinte… desde luego venía cargada para las fiestas.
Saqué un billete de cinco que encontré y le pedí cambio al chico del mostrador, luego me di un paseo para ver los diferentes recreativos de la sala.
Bolos, billar, juegos con pistolas para matar, motos, coches, engañabobos, etc…
—¿Sabes ya a lo que vas a jugar, muñeca?—Me sorprendió una voz algo desconocida desde atrás. Me giré con brusquedad, sobresaltada, para ver que era Álex quien hablaba.
—Parece que has visto un fantasma, Lydia… ¿Tan poco te alegras de verme?—Murmuró.
—Eh.. no, no eso… es… ¿Qué haces tú aquí? —Me sonrojé un poco, yo no era nadie para pedirle explicaciones de nada.—Y perdona, claro que me alegro de verte… Pero me has asustado. Y no, no sé a qué voy a jugar.
Oí su risa melodiosa, me gustaba verlo reír.
—He venido porque tengo algunos asuntos que arreglar por aquí, y bueno, no pude resistirme a gastar un poco en dulces, pero resulta que han cerrado la pastelería que me gustaba —Dijo apenado.
Le sonreí, tampoco sabía muy bien qué decirle… no nos conocíamos. No teníamos nada que hablar.
Seguí paseando por los recreativos, intentando que alguno me resultase atractivo para jugar y que Álex decidiera irse.
—¡Álex, cariño! — Oí una voz muy familiar, cada vez más cerca.
Vi a Fátima venir corriendo, con sus ojos clavados en Álex, al que casi asfixia en su abrazo.
Noté que Álex se tensó, haciendo que sus labios cambiasen de ser una perfecta sonrisa, a una dura línea.
—Hola, Fátima. —Su voz era seca, dura.
Vi cómo mi prima intentaba besarlo, pero él disimuladamente giraba la cabeza para que sus besos fuesen en la mejilla y no en sus labios.
Observé la escena extrañada…
—Oh, hola prima. Él es Álex, mi novio. —Casi me gritó las últimas palabras al oído.
Asentí, no entendía por qué Fátima se comportaba así… es… como si temiese que alguien le fuera a quitar le novio. Vale, los celos eran medianamente normal… era normal que quisiera marcar lo que era suyo pero… ¿Conmigo? Era mi prima.
—Oye, Álex, ¿Nos vamos ya? ¿Habías venido a buscarme, verdad? Tranquilo, que tu noviecita querida ya está aquí tontorrón…—Le chillaba Fátima con una voz más aguda de lo normal, mientras le agarraba la cara y lo besaba casi contra su voluntad.
El gesto del chico era un poema, seguía igual de serio, mirándome, intentando decirme algo que no logré comprender.
Finalmente, cerró los ojos y suspiró.
—Sí, cariño. Había venido a buscarte. Vámonos, tu prima estaba ocupada. —El tono de voz sonaba tremendamente forzado, o quizás era mi imaginación.
—Yo… eh… adiós. Ya nos veremos. —Me despedí.
Sacudí la cabeza para intentar quitarme la confusión de encima y decidí volver para seguir mirando regalos para navidad.

(Narra Álex)

Agarré a mi novia de la cintura, alejándonos de la multitud.
—¿Se puede saber qué te pasa, Fátima?—Casi le gruñí.
—¿Qué me pasa? —Inquirió con ojitos de cordero degollado.
—Sabes que odio que me montes los numeritos que me montas. ¿A qué ha venido eso?—Le pregunté, enfadado.
—¿Es que no puedes entender que te quiero, Álex? ¡Te quiero y no puedo perderte!— Fátima siempre exageraba, ¡Tan sólo estaba hablando con su prima!
—Bien, vale. De acuerdo. Ahora tengo que irme, ya nos veremos.
Me fui, algo cabreado. Últimamente Fátima y yo habíamos tenido demasiados roces, me había planteado dejarla muchas veces, pero no me sentía capaz, después de todo, no me había dado una razón de peso para hacerlo.
Pero estaba cansándome de sus constantes celos, su carácter controlador y todo porque vivíamos un poco lejos.
Intenté sacar el mal humor que llevaba, mientras sacaba el móvil para llamar a Zac, un amigo al que hacía tiempo que no veía.
Hola, soy Zac. Ahora mismo no puedo atenderte, pero si me dejas tu número y tu mensaje, podré llamarte después.— Decidí dejarle un mensaje en el contestador.
—¿Zac? Oye, ¿dónde andas? Hace una eternidad que no sé nada de ti. Soy Álex, llámame.
Colgué y decidí irme a casa de unos amigos que vivían por ahí cerca.

(Narra Ariadna).

Estaba tumbada en mi cama. Llorando, pensando... pensando en Martín, en Carlos...
Decían que el amor es ciego,... no, más bien el amor te ciega. Hace que no seas capaz de ver por ti misma, que sólo veas lo que te conviene ver. Pues ya estaba harta, ya me había dado cuenta de que Martín sólo me quería como cortafuegos entre Carlos y su querida Lydia.
Sólo me usaba.
Y estaba harta, iba a poner punto y final en toda esta tontería. Hacía años que Martín me había dejado, y ahora tenía más claro que nunca que nunca se volvería a fijar en mí. Tenía que pasa página cuanto antes mejor.
Además, normalmente yo no era tan borde con la gente que no me había hecho nada, por culpa de Martín yo había estado tratando muy mal a Carlos, un chico que lo único que había hecho era disculparse por el accidente de baloncesto e invitarme a salir.
Estaba decidido, iba a poner un punto y final con Martín, él ya era grandecito, podría apañárselas solo. Y aceptaría una cita con Carlos, porque las citas precisamente son para eso, para coger confianza.
Fuiste demasiado borde con él, Ariadna. No sabes si seguirá en pie eso de quedar contigo todavía. —Me dije a mí misma.
Igualmente, lo demás estaba pensado, no volvería a quedar con Martín en calidad de una vulgar espía. Lydia era mi mejor amiga. Martín no era más que un exnovio que se aprovechaba en cuanto podía de una pobre chica que aún no había cerrado heridas.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

se me a echo corto :S Pero esta geniaal! :)
por favor, podrias sacar el miercoles el capitulo 19? Esque estare todas las fiestas de semanasanta, 3 semanas! sin internet.. Porfii! :S

Cristy dijo...

¡¡Oh amdre mía!! Increíble, buenísimo, me encanta lo bien que escribes y lo bien que te expresas. un aplauso por lo buena escritora que eres. Besos y espero ansiosa el capítulo 19, pero tu a tu tiempo, cuando te llegue la inspiración. ;)

CuatroTequieros dijo...

Anónimo: Gracias, me alegro de que te haya gustado ^^
Uff... no lo sé, pero te prometo que lo intentaré :)
De verdad, voy a intentarlo ^^

CuatroTequieros dijo...

Cristy: Perdona, otra vez se me fue tu comentario a ''spam'', pero no te preocupes ^^

Jajaja, me alegro de que te haya gustado :D
Muchas gracias, me sacas los colores :$ Intento hacerlo lo mejor que puedo ^^
Besos (: ¡Gracias! Me alegro de que me comprendas :D

Anónimo dijo...

Me encantaa!! Y como te dije iba a ser Alex el novio de Fátima, era un como esperado la verdad...
Pero vamos, que me ha encantado.
Que mi apoyo y mi siguiente lo tienes(;

Elena G. dijo...

un poco corto pero aun así genial, los viejos amores pueden hacer mucho daño,y mas si no los has superados, menos mal que ariadna a tenido la fuerza para darse cuenta de que martin no le conviene.
sigue asi, espero el proximo capitulo.

CuatroTequieros dijo...

Anónimo: Jajajajaja, sí, sí, se veía venir ^^
Muchísimas graacias ^^

Elena G.: Vaya, eres la primera persona que se queja porque es corto xD, intento no escribir mucho porque luego decís que me enrollo xD
Sí, tienes toda la razón, pero creo que Ariadna es una chica fuerte, y debe abrir su corazón a otras nuevas personas :D

Gracias :)

Maliik dijo...

Una Enhorabuena como siempre :)
Es cieerto, se ha echo un poco corto, pero por lo demás genial..
Me encanta como te expresas, eres una muy buena escritora, y engancha muucho, estaba ansiosa por este capítulo. Y que tu tranquila escribe cuando tengas inspiración :3
Bueeno, te dejo este humilde comentario. Ahora a esperar el siguiente capítulo, con ansia ^^
Pero, tu tranquila cuando puedas
Un beso guapa!! :3

CuatroTequieros dijo...

Muchísimas gracias Maliik ^^
Vaya, intentaré hacerlos más largos a partir de ahora >.<
Gracias, gracias, muchas gracias :$ Hago lo que puedo, intentando mejorar con cada capítulo :$
Te agradezco la comprensión, de veras :$
Un besazo para ti también ;D

Anónimo dijo...

no me voy a enrollar:
perfecto
un 10
:)

CuatroTequieros dijo...

Muchísimas gracias :)